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Aplastamiento por elefante: la horrible forma de ejecución practicada hasta el siglo XIX



El aplastamiento por elefante es sin duda uno de los métodos de tortura y ejecución más brutales y escalofriantes que se han utilizado a lo largo de la historia. Este método de ejecución fue común para aquellos que eran condenados a muerte. Este método se usó en muchas regiones durante varios siglos: lo usaron los romanos, los cartagineses, los macedonios, ciertos imperios africanos, los egipcios, y sobre todo se lo empleó en las extensas regiones del sur y el sudeste asiático, especialmente en la India, durante casi 4.000 años. "Los elefantes podían entrenarse para matar rápidamente a la víctima simplemente aplastándole la cabeza o ejecutar a los prisioneros de muy variadas formas, prolongando la agonía hasta una muerte lenta mediante torturas.... La forma más común de ejecución era el aplastamiento del cuerpo o de la cabeza, pero también clavando los colmillos o poniéndoles cuchillas en los mismos. Otras veces sujetaba al reo con una pata al suelo y con la trompa le arrancaba los miembros uno a uno.


Es importante tener en cuenta el aspecto cultural y simbólico de este método de ejecución. La inteligencia, la domesticación y la versatilidad del elefante le otorgaron ventajas considerables sobre otros animales salvajes como los leones y osos utilizados como verdugos por los romanos. Se puede entrenar a los elefantes para ejecutar prisioneros de diversas formas, y se les puede enseñar a prolongar la agonía de la víctima infligiéndoles una muerte lenta mediante tortura o a matar rápidamente al condenado pisándole la cabeza.

Históricamente, los elefantes estaban bajo el control constante de un conductor o mahout , lo que permitía a un gobernante conceder un indulto de última hora y mostrar cualidades misericordiosas. Varios de estos ejercicios de misericordia se registran en varios reinos asiáticos. Los reyes de Siam entrenaron a sus elefantes para que hicieran rodar al condenado "por el suelo con bastante lentitud para que no sufriera daños graves". Se dice que el emperador mogol Akbar el Grande hizo arrojar a un hombre a los elefantes para que sufriera cinco días de ese trato antes de perdonarlo. Los elefantes fueron utilizados ocasionalmente en juicios por pruebas en las que el prisionero condenado era liberado si lograba defenderse del elefante.

El uso de elefantes de esta manera fue más allá del poder real común para dispensar vida y muerte. Los elefantes se han utilizado durante mucho tiempo como símbolos de la autoridad real (y todavía lo son en algunos lugares, como Tailandia , donde se venera a los elefantes blancos ). Su uso como instrumentos del poder estatal envió el mensaje de que el gobernante podía presidir criaturas muy poderosas que estaban bajo el mando total. Por lo tanto, se consideraba que el gobernante mantenía un dominio moral y espiritual sobre las bestias salvajes, lo que aumentaba su autoridad y mística entre los súbditos.


Los elefantes se utilizaron en India como la forma de ejecución preferente durante siglos. Los gobernantes hindúes y musulmanes ejecutaban «bajo los pies de los elefantes» a defraudadores de impuestos, rebeldes y soldados enemigos sin hacer distinción.​ Las antiguas Leyes de Manu, escritas alrededor del siglo II a. C., condenaban a la ejecución mediante aplastamiento por elefante en multitud de ofensas. En caso de robo, por ejemplo, «el rey haría que cualquier ladrón capturado en conexión con dicha desaparición fuese ejecutado por un elefante». La mayoría de los rajás conservaban a los elefantes con el único propósito de usarlos en las ejecuciones a través de aplastamientos. Por otro lado, estas ejecuciones a menudo se hacían en público como advertencia a cualquiera que se atreviera a infringir las leyes. Con este fin, muchos de los elefantes eran especialmente grandes, a menudo pesando más de nueve toneladas. Las ejecuciones se intentaba que fuesen espantosas, incluso repugnantes, y, por los relatos que nos han llegado, seguramente lo solían ser.


Ejecución por elefante tallado en un pilar del templo Modhera Sun del siglo XI-XII en Gujarat , India

La ejecución por elefante se ha realizado en muchas partes del mundo, tanto por los imperios occidentales como orientales. Los primeros registros de tales ejecuciones se remontan al período clásico. Los romanos, cartagineses y macedonios utilizaron durante muchos siglos a los elefantes con fines militares, y ocasionalmente para llevar a cabo ejecuciones. La muerte bajo el pie de un elefante era común para los desertores o prisioneros así como para los criminales militares, según los cronistas antiguos.

Pérdicas, que se convirtió en el regente de Macedonia tras la muerte de Alejandro Magno en 323 a. C. hizo que en la ciudad de Babilonia los amotinados de la facción de Meleagro fuesen arrojados a los elefantes para ser aplastados.​ El escritor romano Quinto Curcio Rufo relata la historia en sus Historiae Alexandri Magni: «Pérdicas vio que [los amotinados] estaban paralizados y a su merced. Apartó del cuerpo principal a 300 hombres que habían seguido a Meleagro en el tiempo en que había salido del primer encuentro mantenido tras la muerte de Alejandro, y delante de los ojos de todo el ejército los arrojó a los elefantes. Todos fueron revolcados hasta la muerte bajo los pies de las bestias...».​

De forma parecida, el escritor romano Valerio Máximo escribió como el general Lucio Emilio Paulo Macedónico «después de que el rey Perseo fuese derrotado en 167 a. C., por la misma falta (deserción) arrojó a los hombres bajo los elefantes para ser aplastados [...] Y realmente la disciplina militar necesita este tipo de castigo severo y abrupto, puesto que así es como la fuerza de las armas se mantiene firme, la cual, cuando se aparta del buen camino, será subvertida».​

Hay menos datos acerca de la utilización de elefantes como forma de ejecución de la población civil. Uno de los ejemplos es el mencionado por Flavio Josefo para Deuteronomio, aunque la historia es probablemente apócrifa. En Macabeos se describe un intento de Ptolomeo IV Filopator de esclavizar a los judíos de Egipto con el símbolo de Dioniso. Como la mayoría de judíos se resistió, se dice que el rey los rodeó para que fueran aplastados por elefantes. La ejecución en masa fue finalmente evitada, supuestamente por la intervención de ángeles, después de la cual Ptolomeo adoptó un nuevo comportamiento más tolerante con sus súbditos judíos.


El uso de elefantes para las ejecuciones continuó hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XIX.​ A lo largo de los siglos XVIII y XIX era común que las cortes de la justicia musulmana del sur de Asia sentenciaran a sus convictos al aplastamiento por elefantes. Con el poder creciente del Imperio Británico fueron reduciéndose de forma gradual y, eventualmente, desapareciendo este tipo de ejecuciones. En un escrito de 1914, Eleanor Maddock comentó que en Cachemira, desde la llegada de los europeos, «muchas de las antiguas costumbres están desapareciendo - y una de éstas es la espantosa costumbre de ejecutar a los criminales mediante un elefante.