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Belerofonte, el que venció a la Quimera, domó a Pegaso y montándolo intentó subir al Olimpo



Belerofonte es un héroe de la mitología griega. Era "el mayor héroe y asesino de monstruos, junto con Cadmo y Perseo, antes de los días de Heracles", y su mayor hazaña fue matar a la Quimera, un monstruo que Homero mostró con cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de serpiente: "respiraba encendidas y horribles llamas". Belerofonte nació en Corinto y era el hijo del rey Glauco de Corinto y de Eurínome, aunque algunas tradiciones le hacen hijo de Poseidón con la citada mortal.


La fiera asolaba los fértiles campos y devoraba el ganado. Antes de emprender esta difícil tarea, Belerofonte consultó al adivino Poliido, quien le aconsejó capturar al caballo alado Pegaso. Pegaso era querido por las musas del monte Helicón, ya que con un golpe con su pata había hecho brotar la fuente de agua Hipocrene de la tierra.

Belerofonte no encontró a Pegaso en el monte Helicón, sino en la fuente Pirene en la Acrópolis de Corinto. La diosa Atenea entregó a Belerofonte una brida de oro para domarlo, y que Belerofonte colocó sobre su cabeza. En otras versiones, Atenea le entregó directamente a Pegaso después de haberlo domado ella misma o fue Poseidón el que le entregó a Pegaso.

Una vez armado se dirigió a confrontar a la Quimera. Montó a Pegaso y volando sobre la fiera, empezó a lanzarle flechas. Luego, introdujo la punta de su lanza en las fauces del monstruo, cuyo aliento de fuego fundió la punta de plomo; este se escurrió por su garganta , quemando los órganos vitales y de esta manera Belerofonte logró vencerla.


Conforme crecía la fama de Belerofonte, también lo hacía su arrogancia, ya que sus victorias le ensoberbecieron y le hicieron concebir una hazaña desmedida: ascender, montado sobre Pegaso, hasta la morada de los dioses en el Monte Olimpo. Belerofonte sentía que por su victoria sobre la Quimera y porque se consideraba un dios, se merecía volar al monte Olimpo, el reino de los dioses. Sin embargo, esta presunción enfureció a Zeus y envió un tábano para picar al caballo, provocando la caída a la Tierra de Belerofonte. Pegaso completó el vuelo al Olimpo, donde Zeus lo inmortalizó convirtiéndolo en una constelación. En la llanura Aleya ("Errante"), Belerofonte (que había caído en un arbusto de espino causándole su ceguera) vivió su vida en miseria, lamentando y evitando las guaridas de los hombres hasta que murió. En Tlos, en la actual Turquía, antigua Licia, hay una tumba con tallados de un hombre cabalgando un caballo alado. Los locales afirman orgullosos que es la tumba del mítico Belerofonte.


El mito de Belerofonte ha trascendido en el tiempo en la civilización occidental e incluso se ha vuelto un sinónimo de ateísmo, como en algunas obras griegas se deduce. Se conservan suficientes fragmentos de la tragedia perdida de Eurípides, Belerofontes, en unas treinta citas en textos conservados para dar a los académicos una base para suponer su temática: el resultado de su intento de asaltar el Olimpo montado a lomos de Pegaso. Un pasaje abierto - en el que Belerofonte parece dudar de la existencia de los dioses por el contraste entre los perversos e impíos, que vivían una vida sencilla, con las privaciones sufridas por los buenos - es aparentemente la base para la acusación de Aristófanes de "ateísmo" al poeta.


Belerofonte encarna el defecto de la excesiva ambición, la "hibris" de la que hablaban los antiguos griegos. Cuando por fin consigue montar a Pegaso, no contento con esto le obliga a llevarlo al Olimpo para convertirse en un dios, pero Zeus, molesto por su osadía, destuye sus sueños y ambiciones con un insignificante mosquito que hará precipitar al vacío a Belerofonte sin matarlo, quedando lisiado y condenado a vagar apartado del resto del mundo toda su vida recordando su gloria pasada.


BIBLIOGRAFÍA:


GARCÍA GUAL, Carlos (2003). Diccionario de mitos. España: Siglo XXI de España Editores. p. 82.


RUIZ DE ELVIRA, Antonio: Mitología clásica, pág. 303.


RUIZ DE ELVIRA, Antonio: op. cit., pág .304;Biblioteca mitológica, II, 2, 3.


Ilíada, VI, 171 - 184.


GRAVES, Robert: Los mitos griegos, 75, b; ESTRABÓN: Geografía, VIII, 6, 21; Biblioteca mitológica, II, 3, 2; RUIZ DE ELVIRA, Antonio: op. cit., pág .304.


líada, VI, 183 - 199.


HIGINO: Fábulas (Fabulae), 57; RUIZ DE ELVIRA, Antonio: op. cit., pág. 305.