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El escafismo: la tortura más cruel y terrible de la historia



La primera y más terrible máquina de tortura que existió en la historia de la humanidad fue la mente humana. Sólo ella ha sido capaz de concebir herramientas e instrumentos para causar un sufrimiento indecible a sus semejantes desde que el humano se vio obligado a someter a sus enemigos por conseguir intereses políticos, financieros o territoriales.


Conocido en Occidente gracias a las crónicas escritas por Plutarco en el siglo I y los relatos de otros griegos que visitaron el Imperio persa, el escafismo es uno de los métodos de tortura más inhumano jamás conocido. El nombre proviene de skáphe («σκάφη»), que en griego significa 'vaciado'.


Aunque existieron diversas variantes, la más utilizada consistía en introducir a la víctima en un cajón de madera con cinco agujeros por los cuales sacaba la cabeza, las manos y los pies. El verdugo untaba estas partes del cuerpo con leche y miel para atraer hacia ellas moscas y otros insectos. Al condenado se lo había alimentado también con estos productos, en ocasiones en mal estado, para provocarle diarreas y atraer a muchos insectos, que empezaban a alimentarse de las heces, para luego ir ingresando en el ano de éste y, por consiguiente, a dejar sus huevos llenos de larvas dentro de él. Estos residuos atraían a más insectos, lo que convertía el cuerpo de la víctima en el sustento de todo tipo de larvas, que iban alimentándose de su carne y eclosionando ante sus ojos. Con el objetivo de aumentar su agonía se obligaba al condenado a beber agua para evitar que muriera deshidratado.

Otra variante, todavía peor si cabe, consistía en sustituir el cajón de madera por el cuerpo de un caballo muerto, u otro animal grande y corpulento, introduciendo al condenado dentro del vientre del animal y dejando fuera las cinco partes del cuerpo mencionadas. De este modo, el reo quedaba entregado a los horrores de una doble putrefacción y la llegada de los insectos necrófagos.

Plutarco comenta en su obra Vidas Paralelas:


Mandó el rey Artajerjes II, pues, que a Mitridates se le quitara la vida, haciéndolo morir enartesado, lo que es en esta forma: tómanse dos artesas de madera que ajusten exactamente la una a la otra, y tendiendo en una de ellas supino al que ha de ser penado, traen la otra y la adaptan de modo que queden fuera la cabeza, las manos y los pies, dejando cubierto todo lo demás del cuerpo, y en esta disposición le dan de comer, si no quiere, le precisan punzándole en los ojos; después de comer le dan a beber miel y leche mezcladas, echándoselas en la boca y derramándolas por la cara: vuélvenlo después continuamente al sol, de modo que le dé en los ojos, y toda la cara se le cubre de una infinidad de moscas.


Como dentro no puede menos de hacer las necesidades de los que comen y beben, de la suciedad y podredumbre de las secreciones se engendran bichos y gusanos que carcomen el cuerpo, tirando a meterse dentro. Porque cuando se ve que el hombre está ya muerto, se quita la artesa de arriba y se halla la carne carcomida, y en las entrañas enjambres de aquellos insectos pegados y cebados en ellas. Consumido de esta manera Mitridates, apenas falleció el decimoséptimo día.


Plutarco. Vidas paralelas: Artajerjes, 16.


El cronista bizantino del siglo XII Joannes Zonaras describió más tarde el castigo, basado en Plutarco:


Los persas superan a todos los demás bárbaros en la horrible crueldad de sus castigos, empleando torturas que son particularmente terribles y prolongadas, a saber, los «barcos» y cosiendo a los hombres en pieles en bruto. Pero ahora debo explicar qué se entiende por "barcos" en beneficio de los lectores menos informados. Se unen dos botes uno encima del otro, con agujeros cortados de tal manera que solo quedan afuera la cabeza, las manos y los pies de la víctima. Dentro de estos botes se coloca al hombre a ser castigado acostado de espaldas, y luego se clavan los botes con pernos. Luego vierten una mezcla de leche y miel en la boca del desgraciado, hasta que se llena hasta el punto de sentir náuseas., untando su rostro, pies y brazos con la misma mezcla, y así dejarlo expuesto al sol. Esto se repite todos los días, el efecto es que moscas, avispas y abejas, atraídas por la dulzura, se posan en su rostro y en todas aquellas partes de él que se proyectan fuera de los botes, y atormentan miserablemente y pican al desgraciado. Además su vientre, hinchado como está por la leche y la miel, arroja excrementos líquidos, y estos putrefactos engendran enjambres de gusanos, intestinales y de todo tipo. Así, la víctima que yace en los botes, con la carne pudriéndose en su propia inmundicia y devorada por gusanos, sufre una muerte prolongada y horrible.


-  Zonaras, Anales


Esta práctica generalmente se considera una ficción. El hecho de que las fuentes persas nunca la mencionen a lo que se suma la relativa antipatía que los griegos sentían por los persas, pudiendo hacer tales afirmaciones para recalcar la imagen de los persas como gobernantes crueles y decadentes. Además la única fuente que menciona este método sea Plutarco, hacen sospechar a los eruditos que el escafismo no sea nada más que una invención puramente literaria de la literatura griega antigua, ya que nunca se ha atestiguado en la antigua Persia (principalmente el Imperio aqueménida). La fuente principal como hemos visto es La vida de Artajerjes de Plutarco, donde él mismo atribuye la historia a Ctesias, una fuente notoriamente sospechosa y falta de veracidad.