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El papiro erótico de Turín: el documento sexual más antiguo de la historia

Hay un tópico que aceptamos a pies juntillas y según el cual, cada día que pasa, la sociedad es más depravada, ya que la revolución sexual o el porno (o ambas cosas) nos ha llevado a hacer cosas que en otras circunstancias no nos habríamos planteado. No hace falta ni recurrir al Kamasutra para descubrir la falsedad de dicha hipótesis y recordar que la historia de las convenciones sexuales no es lineal, sino más bien cíclica. Eso quiere decir que hace milenios ya se realizaban prácticas que hoy parecerían salidas de un atrevido vídeo porno; por ejemplo, en el Antiguo Egipto.


Si hablamos de sexo en el Antiguo Egipto, es obligado referirse al Papiro Erótico de Turín, un rollo de aproximadamente 260 centímetros de largo por 25 de ancho que muestra 12 relaciones sexuales diferentes en otras tantas estampas. Fue encontrado por primera vez en Deir el-Medina (en una de las márgenes del Nilo, muy cerca de Luxor) escandalizando a toda la esfera que se dedicaba al estudio de la egiptología y que particularmente dejó horrorizado a Jean-François Champollion, el hombre que descifró la piedra Rosetta, y que dijo que se trataba de “una imagen monstruosa y obscena, que me ha dado una impresión muy extraña acerca de la sabiduría y la compostura egipcia”. Uno de los motivos por los que el papiro erótico de Turín ha generado siempre tanta controversia es porque su existencia implica que los egipcios no eran tan puros y castos como pretendían mostrar los egiptólogos de la época victoriana. Aunque quizás los egipcios no fuesen tan explícitos con el tema del sexo como los griegos o los romanos, sí eran mucho más liberales de lo que nos transmiten los museos: la poligamia estaba bien (siempre que pudieses mantener a las dos esposas), la virginidad prematrimonial no era importante, existía el divorcio y había orgías y prostitución, y eran muy dados a drogarse y a escuchar música para estimular el deseo sexual. No resulta chocante que se ocultase este papiro de la vista del público durante más de 150 años, y no ha sido la única pieza erótica de esta cultura que ha recibido ese tratamiento… ¡viva el puritanismo!


Papiro erótico de Turín

El papiro erótico de Turín, llamado así por la ciudad en cuyo museo se encuentra, cuenta con imágenes sexuales absolutamente explícitas en las que hombres calvos y con penes de tamaño desorbitado mantienen sexo con mujeres muy bellas, que se ha interpretado que eran prostitutas, en doce posturas diferentes: en un carro, sobre una tabla, mientras ella se masturba con un ánfora invertida, mientras se maquilla, entre otras. Hay un poco de cada cosa y para todos los gustos (y paladares): sexo vaginal, anal, masturbación, autofelación y diversas posturas. Probablemente, el dueño de la obra era aristócrata, por el buen acabado de la misma. “Los altos dignatarios de la corte y los grandes sacerdotes retozan con prostitutas profesionales, exhibiendo sus penes erectos y de tamaño desproporcionado, quizás como una burla a su incontinencia.


Papiro erótico de Turín

Existen diferentes teorías sobre el objetivo de este papiro de alta carga sexual. ¿Se trata de una compilación de posturas como el Kama Sutra? ¿Es un divertimento para un particular? ¿Representa una crítica social? De hecho, los dibujos muestran mujeres jóvenes y refinadas junto a hombres mayores que no responden a los cánones de belleza imperantes. Por eso, no se descarta que se trate de un burdel, o casa de cerveza, como se llamaba popularmente en el antiguo Egipto. La escena principal, la que ocupa la viñeta central, muestra a una mujer en la cama que intenta animar a un hombre tendido en el suelo, desfallecido, incapaz de aguantar el ritmo. Ellas aparecen estupendas y emprendedoras. Ellos, ya algo acabados y ridículos. Los dibujos resultan tan satíricos y humorísticos que hacen dudar a los expertos sobre cómo interpretar correctamente este papiro. Aunque en los últimos tiempos, la idea general es que se creó con fines satíricos, porque aparecen unos animales haciendo cosas de humanos por la otra cara, pero también se cree que tenía un público rico, por los detalles y el cuidado de las ilustraciones.


Animales jugando a juegos de mesa en el papiro erótico de Turín

El papiro erótico de Turín es considerado el documento sexual más antiguo de la historia: data del año 1.500 a.C., por lo que tendría unos 3500 años de antigüedad. Además es una de las escasas reliquias que arrojan luz sobre la vida sexual de los egipcios. Entre otras peculiaridades, se puede apreciar una escena en la que una prostituta deja caer una suerte de lira para tener sexo con un cliente, lo que indica que entonces una de las formas de seducir era usar la música.


Otro de los dibujos plasmados, muestra a una mujer en pleno coito con un hombre. Lo curioso es que practica sexo sin dejar de aferrarse a su laúd, lo que vuelve a señalar la importancia de los instrumentos en el proceso de seducción. Hay figuras que representan a arpistas que se dedican a apoyar su instrumento en penes enormes y erectos; otras pinturas se centran en retratar fiestas de la realeza, donde grupúsculos de bailarinas hermosas bailan semidesnudas.


Las mujeres que aparecen en el papiro son siempre bellas y núbiles, pero los hombres con los que copulan parecen más maduros y desaliñados, a veces calvos, bajos y con panza: por eso algunos historiadores creen que algunas de las viñetas fueron creadas para entretener a los aristócratas -y lograr que se excitaran mientras se divertían viendo cómo eran en sus momentos íntimos las personas de clases más bajas-. Como si de una revista porno-satírica se tratara. La parte de la sátira se confirma porque en algunas imágenes aparecen animales realizando tareas humanas.


Es el único papiro erótico que ha sobrevivido, aunque los daños son severos. Fue reconstruido digitalmente por la productora Wild Dream Films en 2009.


Reconstrucción digital del papiro erótico de Turín por la productora Wild Dream Films en 2009