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El sitio de Aornos: Cuando Alejandro Magno superó a Hércules

Aornos fue el sitio del gran asedio de Alejandro Magno, “el clímax de la carrera de Alejandro como el conquistador más grande de la historia”, según Robin Lane Fox. El asedio tuvo lugar en el invierno del año 327-326 a. C. El lugar fue identificado como la montaña Pir-Sar en Swat, en Pakistán, por Aurel Stein en 1926, dato que ha sido posteriormente confirmado por arqueólogos. Aornos representaba la última amenaza a la línea de suministros de Alejandro, que se extendía, de forma peligrosa y quedando vulnerable, desde el Hindu Kush hasta Balkh, aunque Flavio Arriano atribuyó esto a los heroicos deseos de Alejandro para superar al mítico Heracles (Hércules) , quien, según una tradición, había sido incapaz de llegar a Pir Sar, que los griegos llamaban Aornis. La roca Aornos es en realidad un promontorio de 25 kilómetros de diámetro, situado a una altura de 1700 metros. Cubierto de bosques, contaba también con numerosos manantiales; un ejército de varios miles de hombres podría resistir allí alimentándose de frutas silvestres y de caza durante semanas. Las paredes del promontorio eran muy abruptas por toda su circunferencia y solo se podía acceder a la cima por un estrecho camino tallado en la roca. Según la leyenda, nadie había podido tomarla nunca, ni siquiera Hércules, hijo de Zeus.


En el pasado más reciente, India (la cuenca del Indo, en realidad) había pertenecido a los persas. Ciro el grande había conquistado la provincia de Gandara (la zona situada entre los ríos Indo y el rio Kofen (actual rio Kabul) y la parte occidental del Punjab, además de la región de Quetta. Mas tarde, Darío I había conquistado el valle del Sind (zona situada entre Hiderabad y Karachi, en el actual Pakistán), y su flota había llegado navegando por el indo hasta el mar. Pero los siguientes reyes persas habían perdido las zonas del Sind y el Punjab a manos de sus pobladores originales, y luego fueron los habitantes de la vertiente sur del macizo del Himalaya quienes pasaron a amenazar las fronteras del imperio persa. Alejandro decidió cambiar profundamente la estructura de su ejercito, dotándolo de más grupos de caballería pesada. Separó a la guardia real (Agema) de la caballería de los compañeros (hetairoi) y la puso directamente bajo su mando. Dividió a los hetairoi en 4 unidades de 1000 jinetes cada uno (hiparquia), en lugar de los dos que tenía anteriormente, y las puso bajo mando de Hefestión, Pérdicas, Cratero y Demetrio. El ejército salió de Bactra a principios del verano del año 327 a. C. En diez días, el ejercito al completo había franqueado la cordillera del Hindú-Kush y llega a Alejandría del Cáucaso, capital de la satrapía de Paramamisada. Reunido con sus generales en consejo de guerra, Alejandro decide permanecer en la ciudad hasta que finalice el verano, aconsejado por el príncipe Sisicoto y por el rey Taxiles, que le propone una alianza para acabar con el rey Poros, prometiéndole reforzarle con 25 elefantes de guerra. Alejandro decide dividir sus fuerzas en dos columnas principales. Una, al mando de Hefestión y Pérdicas, se dirigirá al rio Indo por la ruta más corta, siguiendo el rio Kofen, traspasando el desfiladero de Khyber (que se haría famoso 2.000 años después, cuando un ejército británico de 16.000 hombres fue derrotado por los rebeldes afganos) y pacificaría la región de Gandara. Alejandro mandaría la otra columna, que tomaría una ruta más al norte y más larga, por las estribaciones del Himalaya, para someter a las tribus de la zona y guardar el flanco izquierdo de la otra columna.


Ruta de las dos columnas de invasion de la India.

El sitio se encuentra al norte de Attock en el Punjab, en una montaña fuertemente reforzada por encima de los estrechos desfiladeros en un recodo del Indo superior. Tenía una cumbre llana bien abastecida con fuentes naturales y lo suficientemente amplia como para cultivar: no podía provocar hambre con el asedio para forzarla a rendirse. Miembros de las tribus vecinas que se rindieron ante Alejandro se ofrecieron a guiarlo al mejor punto de acceso. Ptolomeo ocupó una posición donde había un camino escabroso y de difícil acceso que fortificó con una empalizada y una zanja. Después hizo una señal con fuego para avisar a Alejandro de que la posición había sido tomada y este puso a su ejército en movimiento pero se encontró con un terreno dificultoso y una fuerte resistencia de los defensores de Pir-Sar, que atacaron tanto al ejército de Alejandro como a los hombres de Ptolomeo. No obstante, con grandes dificultades ambos contingentes pudieron reagruparse. En el lado norte que conducía a la fortaleza, un barranco profundo detuvo a Alejandro y sus catapultas. Para poder alcanzar a los enemigos con los proyectiles de sus máquinas de asedio, las tropas empezaron a construir un montículo para hacer una especie de puente sobre el barranco acumulando gran cantidad de estacas, maleza y tierra.

El primer día de trabajo crearon un montículo de unos 50 metros, pero como los laterales se cayeron bruscamente, el progreso disminuyó con rapidez; sin embargo, tras cuatro días de trabajo, se alcanzó una colina de la misma altura que la meseta más alta donde estaban los defensores de Pir-Sar, después de que Alejandro en la vanguardia y su primera fuerza fuesen rechazados por una roca que cayó desde arriba. Tres días de fiestas al son del tambor marcaron la celebración de los defensores de la inicial repulsa, seguida por una sorprendente retirada. Alejandro se arrastró hasta la última pared de la roca en una cuerda. Según Diodoro Sículo, Alejandro permitió la salida de todos los indios que quisieron abandonar la fortaleza pero Flavio Arriano indica que se produjo una masacre. Después, levantó altares a Atenea, Atenea de la Victoria, cuyos restos fueron reconocidos por Stein. Alejandro era ahora libre para seguir su trayecto a Punjab, y su reputación de invencibilidad parecía estar establecida en la India. La Batalla del Hidaspes fue el siguiente paso.