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El sorprendente y eficaz test de embarazo que realizaban los antiguos egipcios

Existen muchos 'trucos caseros' y muy antiguos para saber si una mujer está embarazada. Otros para saber si la embarazada espera niño o niña. Algunos, tan antiguos, que ya se utilizaban en el Antiguo Egipto hace miles de años.


Los egipcios dejaron escrito en sus papiros un 'pequeño truco' que utilizaban con las mujeres para saber si estaban embarazadas y conocer cuál era el sexo del bebé que esperaban. ¿Pero cómo? ¿En qué consistía el sorprendente test de embarazo que utilizaban en el Antiguo Egipto las mujeres para detectar un embarazo?. Diagnosticar un embarazo ha sido una de las preocupaciones de las mujeres desde la Antigüedad. ¿Cómo saber si el retraso de la menstruación se debe a un embarazo o a un desajuste hormonal o algún otro trastorno?


Lo cierto es que existen muchos trucos populares para detectar un embarazo, trucos caseros que han pasado mediante el 'boca a boca' de generación en generación. Algunos tan antiguos, que nos parece realmente sorprendente que se utilizaran. Como el test que usaban las egipcias hace cientos y cientos de años. La forma en la que certificaban un embarazo aparece en alguno de los papiros encontrados y descifrados en la ciudad egipcia de Tebtunis. En el Papiro de Berlín, o Papiro 3038, datado de alrededor del 1350-1200 a. C., se explican dos maneras de averiguar si una mujer estaba embarazada e incluso el sexo del bebé.


Papiro de Berlín. El texto que describe una prueba de embarazo en el antiguo Egipto - The Carlsberg Papyrus Collection

Este es el test de embarazo que utilizaban en el Antiguo Egipto las mujeres para saber si estaban embarazadas o no:


Llenaban un saco con paja de cebada y otro con paja de trigo. Pedían a la mujer que orinara encima del saco de paja de cebada y encima del saco con trigo. Si en la cebada y el trigo aparecían brotes, significaba que la mujer estaba embarazada. Dependiendo de cuál de los dos sacos germinara antes, se sabía si estaba embarazada de un niño o una niña. Si germinaba antes el saco con cebada, la embarazada esperaba un varón y si germinaba antes el trigo, era un indicativo de que la mujer embarazada esperaba una niña. Si ninguno germina, significa que ella no está embarazada. Esta forma de diagnosticar el embarazo tuvo relevancia más allá del mundo egipcio, siendo recogida ya en la Antigüedad por médicos griegos y romanos, como el propio Hipócrates. ¿Pero cuánto había de cierto en ella a nivel científico?.



Esta prueba se basaba en los conocimientos que los egipcios tenían sobre los riñones. Existen numerosos escritos plasmados en papiros de diferentes ciudades de esta civilización en donde se deja constancia de sus altos conocimientos sobre este órgano del cuerpo. Para sorpresa de muchos incrédulos, en los años sesenta, una serie de médicos realizó una prueba para confirmar o desmentir la fiabilidad de este test de embarazo y consiguieron certificar que efectivamente, el trigo y la cebada conseguían germinar con la orina de la mujer embarazada, mientras que no lo hacía con el resto de orín. Y. Leshem y B. Lunenfeld experimentaron con plantas tratándolas con la hormona gonadotropina coriónica humana (GCH) y con otras que no recibieron ese tratamiento. El resultado fue que las primeras incrementaron su crecimiento respecto a las segundas. Los experimentos continuaron y se pudo confirmar que la orina de la mujer no embarazada impedía el crecimiento de la cebada o el farro. Sin embargo, no había constancia de que esto cambiase dependiendo del sexo del feto. Aunque los egipcios se equivocaran en eso, es fascinante saber que, igual que hacemos actualmente, averiguaron que la orina era un indicador de embarazo y descubrieron la manera de usarla para este propósito. Realmente es un conocimiento sorprendente para los egipcios de hace tantos milenios. ¿Cómo de fiable era este test? Según las pruebas científicas, el test contaba con una fiabilidad de hasta el 70 %. ¿Cómo era posible ese alto porcentaje de acierto? Básicamente porque esa prueba de embarazo se basaba en una reacción química, concretamente en la reacción de la orina al entrar en contacto con los cereales.



Pero esta no era la única forma que tenían los antiguos egipcios para detectar el embarazo. Otra de sus prácticas atestiguada en papiros nos puede resultar un poco sorprendente. Para distinguir a una mujer que va a dar a luz de una que no va a dar a luz, se empleaba también una sandía, molida y en un recipiente con leche de mujer que ha parido un hijo varón, se mezclaba y debía ser ingerido por la mujer. Si vomitaba, ella se encontraba en cinta y daría a luz; en cambio si en vez de vomitar, el potingue le hacía eructar, significaba que no estaba embarazada.


Fuentes:

Papiro de Berlín 3038, en Science in Ancient Egypt