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La abierta sexualidad en el Antiguo Egipto: matrimonios temporales, homosexualidad, necrofilia...

En el mundo actual en el que vivimos, tan moderno y tan contradictorio, donde predomina la profunda sexualización de la sociedad a la vez que el sexo se llega a considerar muchas veces como un tabú, algo que un egipcio antiguo típico no habría comprendido, no podemos dejar de sentir curiosidad sobre cómo vivían la sexualidad las civilizaciones antiguas.

Para los egipcios, el sexo era un elemento básico de la vida, tan elemental y vital como comer o dormir y, por lo tanto, no era algo de lo que reírse, avergonzarse o evitar. Las relaciones sexuales en el Antiguo Egipto no eran íntimas, ya que las casas eran demasiado pequeñas y es muy probable que en la mayor parte de familias el sexo no tuviese un carácter íntimo; no, al menos, tal y como lo entendemos ahora. Las imágenes artísticas que apuntan al coito dan la impresión de que el sexo no fuese siempre una cuestión privada, ya que siempre había sirvientes o niños en los alrededores, incluso en la cama.

Mientras que hoy en día sigue siendo impensable presentar a mandatarios o monarcas haciendo el amor, esto era algo al parecer no tan raro en el Antiguo Egipto. La famosa imagen de Tutankamón apuntando a su esposa arrodillada con un arco probablemente sea una metáfora de una relación sexual, puesto que “disparar”, en egipcio (y en otros idiomas…) equivale a eyacular. Algo semejante ocurre con el grafiti que supuestamente representa a la reina Hatshepsut y Senenmut (arquitecto y funcionario que alcanzó notable importancia durante el reinado de ella) en una posición que no deja lugar a la imaginación. Sean ellos no, desde luego se trata de un dibujo pornográfico.


Vestirse no era imprescindible para los antiguos egipcios. Viven en un clima cálido y bastante húmedo, que raramente les obliga a abrigarse durante el día. Además carecen por completo de sentido del pudor. Ir desnudo no tiene nada de inmoral para ellos. Los niños no necesitan ropa. Campesinos, albañiles, pescadores y artesanos de baja categoría ejercen su oficio en cueros o cubiertos con un simple taparrabos. Sus esposas llevan vestidos amplios y más bien escasos, que les permiten ayudar en el campo o realizar cómodamente las tareas domésticas, como amasar el pan y preparar la cerveza, sustento diario de las familias corrientes. Ciertas mujeres trabajan completamente desnudas, o adornadas con un breve cinturón de cuentas. Es el caso de bailarinas, músicas y camareras que participan en fiestas y banquetes: todas ellas entretienen y agasajan a los invitados de ambos sexos mostrando sus encantos sin tapujos.


Sirvientas egipcias desnudas en una pintura del Antiguo Egipto

Pero también era importante para los egipcios el arte de la insinuación. El idioma egipcio, como los modernos, tenía varias palabras para las relaciones sexuales, así como también, eufemismos que podían usarse poéticamente con claro significado sexual como "unirse con", "conocer", "pasar una hora agradable juntos", "entrar en una casa", "dormir con" o "divertirse con"... Para describir los órganos sexuales femeninos también tenían varias palabras, como xnmt (útero), iwf (carne), kns (área púbica) o kat tahut (vulva). Otras eran más sutiles, como keniw o "abrazo".

La sexualidad egipcia se ve claramente reflejada en la literatura, donde ha llegado hasta nosotros una gran cantidad de poemas de índole erótica. Si hablamos de sexo en el Antiguo Egipto, es obligado referirse al Papiro Erótico de Turín, un rollo de aproximadamente 260 centímetros de largo por 25 de ancho que muestra 12 relaciones sexuales diferentes en otras tantas estampas que dejó horrorizado a Jean-François Champollion. Durante el Reino Nuevo, por ejemplo, se suele describir las relaciones románticas como "ella me mostró el color de su abrazo". "Color" se usaba a menudo como eufemismo para la piel y en la poesía encontramos frases como "ver el color de todas sus extremidades" o "su color era suave". Sin embargo, no toda la poesía era tan sutil: hay una que describe a un joven con ganas de "entre hacia su gruta", una metáfora que realmente no necesita ser explicada.


Mi corazón no se cansa de hacer el amor contigo, mi pequeño cachorro de chacal; tu amor es mi cerveza. No pienso dejarlo ni aunque, a golpes, me arrojen a los pantanos; al país de Siria con porras y palos, al país de Nubia con varas, a las montañas con garrotes, a los valles con estacas. No escucharé el consejo de abandonar a quien deseo.


Antiguo poema erótico egipcio


Es importante tener en cuenta la gran importancia que la mitología tenía en los egipcios, y como era extrapolable a sus costumbres cotidianas y sexuales. Para los egipcios, el origen del mundo comenzó con el dios Atum, que se formó de la nada, quien luego se masturbó y de su semen nacieron los otros dioses y el flujo del río Nilo. Cada año, el faraón de turno se dirigía a las orillas del Nilo para una ceremonia de homenaje en la que se masturbaba cuidando de que el líquido cayera en el río y no en la orilla. Luego lo seguían los demás asistentes.

Aunque nos resulte sorprendente, la mujer gozaba de una gran independencia en comparación con otras civilizaciones: no tenía ninguna dependencia legal del marido (de hecho, no existía la ceremonia del casamiento) sin necesidad de una ceremonia de casamiento ni de enlaces ni fiestas; se entendía que cuando los miembros de una pareja se iban a vivir juntos, se realizaba un contrato sobre la futura crianza y custodia de los hijos. Tampoco sufría presión para llegar virgen al matrimonio, de hecho, la virginidad no tenía ninguna importancia para los egipcios. Sin nada ceremonial u oficial, la mayoría de los matrimonios quedaron indocumentadas, sin embargo, las parejas adineradas a menudo redactaban contratos en los que se describían las consecuencias económicas de un divorcio.

Las parejas se conformaban muy jóvenes. Ellas solían casarse alrededor de los 14 años. Ellos, a los 16. La unión de ambos estaba pensada sobre todo con fines reproductivos. De hecho, la infertilidad era motivo suficiente para la separación, lo que nos lleva a otra costumbre peculiar de los egipcios, el matrimonio temporal.


"Estarás en mi casa mientras estás conmigo como esposa desde hoy, el primer día del tercer mes de la temporada de invierno del decimosexto año, hasta el primer día del cuarto mes de la temporada de inundaciones del año diecisiete".


Este matrimonio temporal se conocía como "un año comiendo" y le permitía a la pareja probar el matrimonio, así como una salida rápida en caso de que no hubiera hijos durante este tiempo o si decidían que la unión no estaba funcionando.


Otra de las prácticas relacionadas con la sexualidad era la circuncisión, una práctica adoptada luego por los judíos que se realizaba a los pocos días del nacimiento de los varones, era un ritual común en el inicio de la adolescencia en Egipto. Originalmente constituido como un signo de clase social. El poder político y religioso estaba en las manos del sacerdote quien rapaba su cabeza y se circuncidaba. La hipótesis más probable es que el antiguo Egipto localizaba el alma en los genitales, querían ofrecer su piel a las divinidades como un signo de su alianza sumisión. Y además existía la intención de purificarse con el acto. El color rojo del horizonte (usual en Egipto en el amanecer y atardecer) se interpretaban como reflejo de la sangre de la circuncisión del Dios Ra. Un mito egipcio describe que el Dios Solar Ra se circuncidó a sí mismo, cortándose su órgano viril, originando el Universo y la existencia humana a partir de la sangre que sale de su miembro viril mutilado o circuncidado. Además de motivos religiosos, existían también motivos higiénicos. Heródoto, historiador griego del siglo V a. C. escribía que los egipcios practicaban la circuncisión con el objetivo de estar aseados y limpios, considerando que era preferible “estar” limpios que “parecerlo”. La edad en la que los egipcios practicaban su circuncisión refleja la importancia del ritual y de la operación. Filón de Alejandría (filósofo judío), así como los escritores griegos y San Ambrosio sitúan la edad entre 13 y 14 años, y en los períodos avanzados de la civilización la operación era para todos los varones egipcios no solo para la clase sacerdotal. Clemente de Alejandría reporta que Pitágoras viajando a Egipto fue obligado a circuncidarse para ser admitido en los misterios, por lo tanto era absolutamente esencial para pertenecer a los sacerdotes egipcios.


Circuncisión en el Antiguo Egipto mostrada en bajo relieves.

También encontramos en el Antiguo Egipto, como no, la práctica de la prostitución. La prostituta, considerada el oficio más antiguo del mundo, era conocida como kat tahut –que quiere decir “vulva”–, y solían dominar las artes de la danza, la música y el erotismo. Las prostitutas en el Antiguo Egipto fueron respetadas e incluso considerada sagradas, ya que las primeras instituciones en donde floreció la prostitución, fueron en los templos de los Dioses. Las familias a menudo solían regalar a sus hijas más bellas a los sacerdotes de su templo tan pronto como crecían y llegaban a una edad adecuada. Muchas de ellas practicaban la prostitución hasta que decidían dejar el oficio para contraer matrimonio. Algunas de las prostitutas llevaban vestidos de rejilla azules, con lozas de fayenza y poseían tatuajes en sus senos o muslos.

A la inversa de los romanos, que consideraban el sexo oral como una práctica impura, los egipcios lo tenían como una de sus costumbres sexuales favoritas. De hecho, existían las felatrices, prostitutas especializadas en esa práctica que se distinguían por una pintura labial roja muy intensa. El sexo oral en el Antiguo Egipto nació con un mito del asesinato del dios Osiris. Se dice que cuando fue asesinado y descuartizado por su hermano Seth, su esposa Isis viajó alrededor del mundo recolectando todos los pedazos del cuerpo de Osiris. Al no encontrar su pene, Isis decidió esculpir uno en arcilla, lo unió a su cuerpo y le devolvió la vida a Osiris mediante una felación.


Felación de Isis a Osiris

En cuanto a la homosexualidad en el Antiguo Egipto, no hay opinión unánime. Los registros históricos sobre homosexualidad en el antiguo Egipto son muy escasos y la mayoría de las veces ambiguos. En una mastaba de Saqqara de alrededor del 2400 a. C. perteneciente a Nianjjnum y Jnumhotep, dos altos funcionarios reales del faraón Nyuserra de la V dinastía, aparecieron imágenes de ambos abrazándose en situaciones muy similares a las habituales de los matrimonios heterosexuales encontradas en otras tumbas del mismo período. ​Lo que hace creer que eran una pareja homosexual, pero otros historiadores piensan que pueden ser una pareja de hermanos, quizá gemelos.


Posible pareja homosexual en un bajo relieve del Antiguo Egipto

La referencia más explícita a la homosexualidad en la cultura egipcia está en los mitos de Seth y Horus. La leyenda cuenta como Seth dominaba el alto Egipto, mientras que a su sobrino Horus dominaba el bajo Egipto, lo que personifica la separación real de ambos territorios durante el periodo predinástico de Egipto. Seth trató de violar a Horus y lucharon en el Nilo transformados en hipopótamos durante días. En la lucha, Seth le sacó un ojo a Horus mientras que Horus arrancó el pene de Seth. Al final con la intervención de Tot, el dios de la sabiduría, ambos dioses se reconcilian. Esta legendaria lucha sexual y su posterior reconciliación es interpretada por los historiadores como una alegoría de las luchas entre ambos reinos, que se unificarían alrededor del 3000 a. C. Tras la unificación la pareja de dioses se representaba frecuentemente como símbolo de la unidad con ciertas connotaciones ambiguas. En algunas versiones Seth incluso da a luz a un niño de Horus. Otro relato cuenta como Seth intentó «deshonrar» a Horus. Seth violó penetrando analmente a Horus y fue a llamar a los jueces para que dieran constancia del hecho. Pero Horus había recogido el semen de Seth por consejo de su madre, Isis, que lo puso en una lechuga, la comida favorita de Seth, y este se lo comió sin darse cuenta. Cuando los jueces invocaron al semen para comprobar la fecundación, todos se sorprendieron al oírlo contestar desde el estómago de Seth, siendo este el deshonrado y no Horus. ​El relato no revela la consideración que la sociedad egipcia tenía de las relaciones homosexuales, no se aclara si la deshonra viene del hecho de permitir ser violado, por ejercer el papel pasivo o por practicar sexo homosexual en sí, pero al menos registra que conocían el concepto de sexo entre hombres.


Otras dos prácticas hoy reprobada pero muy habitual entre los egipcios eran la necrofilia y la zoofilia. De ambas también ha quedado constancia en dibujos de aquella época. El sexo con los muertos estaba asociado a la idea de liberación del alma y una posible resurrección. Aunque parece ser que las autoridades intentaron evitar esta práctica. En el siglo V a. C. Heródoto narra en sus Historias que, para desalentar el coito con un cadáver, los antiguos egipcios dejaban a las mujeres hermosas fallecidas en descomposición durante "tres o cuatro días" antes de dárselas a los embalsamadores con el fin de evitar el acto de necrofilia por parte de los embalsamadores. En cuanto a la zoofilia, hay que tener en cuenta que el bestialismo de la Edad Antigua pudo estar ligado a rituales religiosos. Píndaro, Heródoto y Plutarco afirmaron que los egipcios participaban la zoofilia en rituales que incluían la cópula con cabras, pero es difícil asegurar si se trata de un dato histórico real o más bien se trata de una forma de propaganda negativa con cierto aire a xenofobia por parte de estos autores griegos.

A modo de curiosidad, debemos citar que es en Egipto donde se ha encontrado lo que puede considerarse el consolador más antiguo de la historia, un primitivo consolador fabricado con restos de un pene de cachalote, sin duda, uno de los objetos más extraños hallados por los egiptólogos.