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La conquista soñada por Napoleón: cuando Bonaparte quiso conquistar la India









Artículo del historiador Carlos A. Font Gavira



Napoleón llegó a construir un Imperio en Europa gracias a su genio militar probado en numerosas batallas. Sin embargo las ambiciones del Emperador francés abarcaron otros escenarios geográficos. La célebre campaña de Egipto cimentó el poder de Napoleón pero el objetivo final no era el país de las Pirámides. Napoleón pretendía usar Egipto como base para poder llegar a la India y arrojar a los británicos de allí.


Hace pocas semanas se conmemoró el doscientos aniversario del fallecimiento de Napoleón (05 de mayo de 1821), en una diminuta isla del Atlántico Sur. Tras de si dejaba un legado político, un arte militar pero también la enorme controversia de haber sido un tirano para muchísimos de sus coetáneos. Europa enteró tembló ante el genio militar del pequeño corso y así lo atestiguan las decenas de batallas campales que ganó. Sin embargo los planes de Napoleón iban más allá de los límites europeos puesto que desarrolló una auténtica estrategia mundial que abarcaba los más variados escenarios geográficos. La campaña de Egipto (1798-1801) que lideró Napoleón, es muy célebre y está muy estudiada. Es célebre la batalla de las Pirámides (julio de 1798) donde Napoleón arengó a sus soldados contra las tropas mamelucas con la siguiente frase: “Cuarenta siglos os contemplan”, en referencia a las pirámides. La estrategia francesa pasaba por ocupar el país del Nilo, establecer un protectorado y abrir el camino hacia Oriente Medio hasta alcanzar la India. Este proyecto ya fue discutido en Francia con el ministro francés de Asuntos Exteriores, Talleyrand. La ocupación de Egipto no era un fin en sí mismo sino un medio para alcanzar más ambiciosos objetivos ya que hubo planes para estudiar el Istmo de Suez. El futuro Emperador francés iba a acompañado no sólo de generales y soldados sino que llevaba consigo a lo más granado de la ciencia francesa de su momento. Ilustradores, matemáticos, físicos, escritores, etc realizaron un gran trabajo en la tierra de los faraones hasta el punto de redescubrir para el mundo Occidental el pasado y gloria del Antiguo Egipto. Sin embargo a pesar de la trascendencia del hallazgo de la Piedra de Rosetta los objetivos de Napoleón eran otros de mayor envergadura. El mando francés pretendía ocupar Egipto como paso intermedio para la interrupción de las rutas comerciales de Gran Bretaña, en especial, con su incipiente dominio en la India.


Retrato de Napoléon como Primer Cónsul, del Baron François Pascal Simon Gérard. 1803. Museo Condé de Chantilly.

Pero cómo era el ambiente político en el subcontinente indio en aquel momento y, realmente, ¿había posibilidades reales de que una expedición militar de Francia pudiera llegar a aquellas tierras? A finales del siglo XVIII la península del Indostán estaba fragmentada en multitud de principados, reinos y sultanatos. Aún pervivía el Imperio Mogol pero ya atravesaba una decadencia que a la larga le será imposible resistir la penetración europea. Los británicos serían quienes a la larga dominarían todo el subcontinente indio hasta conformar el “Raj Británico” pero antes tendrían que eliminar o dominar a sus competidores europeos. Francia también tenía sus ojos puestos en la India. Desde los tiempos del rey Luis XIV se intensificó la presencia de comerciantes franceses en algunos puertos de la India y también, por extensión, de muchas islas del Océano Indico como las actuales islas Mauricio. Pero la colonia francesa india que más destacó fue, sin duda, Pondichery, fundada por Jean Baptiste Colbert de la “Compagnie des Indes Orientales”. Este establecimiento que llegó a alcanzar 80.000 habitantes llegó a ser conocido como el “Versalles indio” o la “Jaipur blanca” y fue la capital del Asia francesa. La prueba de fuego del colonialismo francés en India fue la guerra de los Siete Años (1758-1763), que aunque tuvo un origen europeo los combates se extendieron por todo el mundo dada la expansión colonial de franceses e ingleses. La victoria británica no supuso el fin de los establecimientos franceses en las costas indias puesto que sobrevivieron los enclaves de Mahé, Yanaón, Karikal, Chardernagor y la propia Pondicherry. Así pues cuando Napoleón elaboró su plan de invadir India a través del paso intermedio de Egipto ya contaba con algunas bases francesas en el subcontinente.

¿Por qué el interés napoleónico en llegar a una tierra tan lejana como la India? Quizás también influyera en el joven Napoleón el recuerdo de las gestas militares de Alejandro Magno durante la Antigüedad. Napoleón era un lector voraz y bastante instruido en Historia, de hecho, valorizaba con especial fruición el pasado imperial romano con el que él pretendía entroncar cuando fue coronado Emperador en diciembre de 1804. Así pues Napoleón aseguró al Directorio (el gobierno francés de aquella época) que “tan pronto él haya conquistado Egipto, él establecería relaciones con los príncipes de la India y juntos atacar a los ingleses en sus posesiones.” A pesar del varapalo que supuso para el proyecto napoleónico la destrucción de su flota, por parte de los británicos de Nelson, en la batalla de Aboukir (agosto 1798), Napoleón no se achantó por las dificultades y prosiguió su campaña militar por Oriente Próximo. Las tropas francesas marcharon sobre Suez el 26 de Diciembre de 1798 para examinar una potente expedición a la India y poder establecer la supremacía francesa en el área del Mar Rojo. Después de regresar a El Cairo Bonaparte envió una carta al Sultán de Mysore, Tippu Sultan, con el siguiente encabezamiento: “Bonaparte, miembro del instituto nacional, general en jefe, al muy magnífico sultán Tippoo Zaib, nuestro grandísimo amigo. Cuartel General de El Cairo a 7 de pluvioso año VII de la república una e indivisible.” Y decía: “Ya se os ha informado de mi llegada a las orillas del mar Rojo al frente de un ejército innumerable e invencible, deseoso de libertaros del yugo férreo de la Inglaterra. Me apresuro a informarle de mi deseo de que me proporcione noticias, a través de Mascate y Mocha, de la situación política en la que se encuentra. Incluso deseo que envíes a algún hombre inteligente en quien confíes a Suez o al gran Cairo, para que pueda consultar con él.” Pero ¿quién era este Tipuu Sultán que se hacía merecedor de la atención del astro de Francia?


Tipuu Sultán, el “Tigre de Mysore”

Tippu Sultán también conocido como el “Tigre de Mysore” (1750-1799) fue uno de los más encarnizados líderes indios resistentes a la ocupación británica de India. Dicho apodo se lo ganó Tippu en un combate encarnizado que tuvo con un tigre, del cual salió victorioso clavándole su daga al gran felino. El emblema del tigre estará muy presenta en la iconografía real de Mysore y un ejemplo, increíblemente ilustrativo, es el llamado “tigre de Tippu”. Hacemos referencia a un juguete mecánico creado a finales del siglo XVIII creado para Tippu Sultan. La carcasa de madera tallada y pintada representa a un tigre que ataca a un hombre europeo (británico) casi de tamaño natural. Los mecanismos dentro del tigre y los cuerpos del hombre hacen que una mano del hombre se mueva, emita un gemido de su boca y a la vez se oiga los gruñidos del tigre. Además, una solapa en el lado del tigre se pliega para revelar el teclado de un pequeño órgano de tubos con 18 notas. Tal curioso artefacto se lo llevaron las tropas británicas de la Compañía de las Indias Orientales como trofeo de guerra, tras la derrota de Tipuu en 1799,y actualmente se encuentra en el “Museo de Alberto y Victoria.” El reinado de Tippu estuvo jalonado de continuos conflictos con los británicos que desembocaron en numerosos enfrentamientos. Son las llamadas “guerras de Mysore” en las cuales las huestes de Tipuu mantuvieron a raya la invasión británica, sobre todo tras el tratado de Mangalore (1784) Este tratado de paz marcó un antes y después en el reino e incluso tuvo su ascendente en la historia de India puesto que los británicos fueron los que pidieron la paz a Tippu. El soberano a pesar de estar en una situación de predominio decidió no humillar en exceso a los británicos mostrando sus habilidades de diplomático como antes había demostrado sus cualidades como guerrero. El principal resultado objetivo del tratado fue el restablecimiento de los límites territoriales de Mysore antes de la invasión británica de 1779. No obstante era cuestión de tiempo que la paz se rompiera puesto que los británicos se negaban a reconocer su derrota y volverían a intentar someter el reino de Mysore. La paz resultó ser una tregua más. Tippu no se quedó ocioso y buscó alianzas exteriores para la más que probable futuro nueva guerra con los británicos; de ahí que en 1787 enviara una embajada a París. Tippu solicitó soldados franceses y envió a sus embajadores a la isla de Francia (actual Isla de Mauricio) a finales de 1797. Los ingleses estaban al tanto de los movimientos de Tippu y no perdieron el tiempo ya que se apoderaron de la isla de Socotora, situada estratégicamente entre el Cuerno de África y las costas de la península arábiga. Las autoridades francesas no mostraron mucho interés y habrá que esperar a la expedición de Napoleón a Egipto cuando surja la gran oportunidad de doblegar a los ingleses en la India. Los esfuerzos de Tippu Sultán no cesaron y envió al general Dubuc, uno de los oficiales enviados de la isla de Francia, quien embarcó en Tranquebar (actual Tharangambadi en el estado indio de Tamil Nadu), en febrero de 1799, como embajador del Sultán de Mysore a la República Francesa para solicitar refuerzos. La propuesta pasaba por pedir al Directorio francés una división de 10.000 a 15000 soldados franceses que, según se creía, permitirían arrojar a los ingleses de la India. Para Tippu no resultaba la situación mucho mejor. La carta que le envió Napoleón para recabar su apoyo fue interceptada por los británicos y precipitó la invasión de Mysore por el General Harris el 11 de febrero de 1799. Los británicos extremaron su dominio de la India lo que indica que se tomaran muy en serio la amenaza francesa. El Comandante en jefe de las tropas de la Compañía Británica de las Indias Orientales, Arthur Wellesley (el futuro Duque de Wellington), apoyado por su hermano Richard, gobernador general, aprovechó el hipotético peligro de la acción francesa sobre Egipto para desencadenar una poderosa campaña contra los únicos Estados indios que, tras el colapso del Imperio Mogol, podría haber articulado la resistencia local contra la formidable expansión de la Compañía: el Mysore de Tipu Sultán y la Confederación Maratha. Tippu iba a encontrar la muerte en la última guerra que iba a librar contra sus eternos enemigos los británicos: el asedio de su capital, Srirangapatna el 4 de mayo de 1799. Fue realmente, tras el desastre naval de Aboukir (1-3 agosto de 1798), al comienzo de la expedición napoleónica a Egipto, la que desbarató los grandes planes de Napoleón para la India y Oriente en general. La situación estratégica de los franceses se complicó sobremanera pero aun así el genio militar de Napoleón hizo que resistieran. El joven general sacó fuerzas de flaqueza y encabezó una expedición militar desde Egipto con dirección a la costa de Levante (actual Israel). Contando como enemigos a los británicos, los turcos y las enfermedades (epidemia de peste), las tropas de Napoleón lograron con mucho esfuerzo y sacrificio imponerse en la batalla de Jaffa (marzo de 1799), pero no así en el asedio de Acre (20 marzo-21 mayo de 1799). Napoleón, hombre instruido y amante de los grandes clásicos, igual que en sus proyectos sobre India le inspiraba la figura de Alejandro Mango era ahora el recuerdo de los Cruzados los que le motivaba a emprender asedios de las antiguas fortalezas cruzadas en Oriente Próximo. El fin de la campaña militar francesa en Oriento Próximo estaba cerca. Sin posibilidades de recibir refuerzos, ni por mar ni por tierra, sin aliados, faltos de provisiones y diezmados por las enfermedades el ejército francés estaba en una posición extremadamente delicada. Napoleón en un gesto tan audaz como criticable, abandonó a los restos de sus tropas, embarcó en la fragata “Muiron”, burló el bloqueo británico y desembarcó a finales de 1799 en Francia presto a tomar el poder por la fuerza. Los sueños orientales de Napoleón se fueron debilitando y la idea de llevar la guerra hasta la India se difuminó. Occidente primaba su atención sobre Oriente.



De CARLOS A. FONT GAVIRA


Historiador (Universidad de Sevilla)

Diploma de Estudios Avanzados (D.E.A) "Historia, Ideologías y Culturas Políticas"

Especialista Universitario en Archivística por la UNED en colaboración con la Fundación Carlos de Amberes. (Madrid)

Investigador, viajero



BIBLIOGRAFÍA:


-”Defending British India against Napoleon. The Foreign Policy of Governor General Lord Minto. 1807-13.“Amita Das. Edited and updated by Aditya Das. 2016.


-”Napoleon and Wellington”. Andrew Roberts. 2010.


-“Historia Criminal del Gobierno inglés.” Mr. Elias Regnault. Madrid (1841). Imprenta de D.José Palacios, calle de Luzón.


-”El Corresponsal”.Madrid, 13 de septiembre de 1841.