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La Piedra Rosetta: descifrando la escritura del Egipto faraónico

Antes del descubrimiento de la Piedra de Rosetta y su descifrado no se entendían ni la lengua ni la escritura del antiguo Egipto, pues su conocimiento se había perdido poco antes del fin del Imperio romano. Ya en el período ptolemaico, a partir del siglo IV a. C., pocos egipcios eran capaces de leerla. El uso monumental de los jeroglíficos cesó totalmente después del cierre de todos los templos no cristianos en el año 391 d. C. por el emperador romano Teodosio I, y la última inscripción conocida, encontrada en Philae y llamada inscripción de Esmet-Akhom, está datada el 24 de agosto del año 396 d. C. y denota ya un conocimiento burdo y vulgar de la escritura jeroglífica.


Así, a medida que el desconocimiento y la ignorancia respecto al significado de esa enigmática escritura crecía, más aumentaba en el imaginario colectivo la fantasía y el misterio que envolvía a la civilización egipcia, pasando al terreno de lo mítico. Los jeroglíficos conservaron su atractivo estético y los autores clásicos destacaron su aspecto, en marcado contraste con los alfabetos griego y latino. Por ejemplo, en el siglo V d. C. el sacerdote Horapolo escribió Hieroglyphica, una explicación de casi doscientos glifos con numerosos errores que, sin embargo, se consideró una autoridad durante muchos siglos y que al mismo tiempo impidió la comprensión de la escritura egipcia. Más tarde, en los siglos IX y X, los historiadores árabes del Egipto medieval hicieron intentos de descifrar la escritura a la que relacionaron con el contemporáneo idioma copto usado por los sacerdotes cristianos de Egipto. Se continuaron haciendo infructuosos intentos de descifrado por eruditos europeos en el siglo XVI, pero nadie conseguía desentrañar el significado de la legendaria escritura de los faraones.


Todo cambió durante la campaña en Egipto de Napoleón Bonaparte en 1798 el ejército expedicionario iba acompañado por la Comisión de las Ciencias y de las Artes, un cuerpo compuesto por 167 expertos técnicos. El 15 de julio de 1799, mientras los soldados franceses bajo mando del coronel d'Hautpoul trabajaban en el refuerzo de las defensas del fuerte Julien, situado a unos 3 km al noreste de la ciudad portuaria egipcia de Rashid (Rosetta), el teniente Pierre-François Bouchard avistó en un lugar donde los soldados habían excavado una placa con inscripciones en una de sus caras.​ Él y d'Hautpoul vieron de inmediato que podía ser importante e informaron al general Jacques-François Menou, que se encontraba en Rosetta. El hallazgo fue anunciado a la recién creada asociación científica de Napoleón en El Cairo, el Institut d'Égypte, a través de un informe redactado por el miembro de la comisión Michel Ange Lancret, quien apuntaba que contenía tres inscripciones, la primera en jeroglíficos y la tercera en griego, y sugería acertadamente que todas las inscripciones podían ser versiones de un mismo texto. El informe de Lancret, fechado el 19 de julio de 1799, fue leído en una reunión del Instituto el 25 de julio. Mientras tanto Bouchard transportó la piedra a El Cairo para que fuera examinada por expertos. El propio Napoleón inspeccionó la que ya había empezado a llamarse La Pierre de Rosette —la Piedra de Rosetta— poco antes de su regreso a Francia en agosto de 1799.

Originalmente la piedra habría estado situada dentro de un templo, pero fue probablemente trasladada durante la época paleocristiana o la Edad Media y finalmente usada como material de construcción en un fuerte cerca de la localidad de Rashid (Rosetta), en el delta del Nilo. Tras la victoria inglesa, fue trasladada a Londres en 1802, creando un conflicto diplomático entre franceses y británicos por la posesión de la piedra. Por fortuna, los franceses, que se dieron cuenta de la importancia del hallazgo desde el primer momento, habían hecho calcos de la piedra y disponían de copias del texto. Fue sobre estas copias y no sobre la piedra original, en manos británicas, con las que en 1822 Jean-Françoise Champollion consiguió descifrar el texto jeroglífico en medio de una competencia franco-británica brutal por la gloria académica. Había nacido la Egiptología.


¿Por qué es tan famosa e importante? La Piedra Rosetta fue el primer texto escrito en varias lenguas descubierto en la época moderna. En concreto, contiene un decreto publicado en Menfis del siglo II a.C. y escrito en jeroglíficos en la parte superior, en escritura demótica en la zona intermedia, y en griego antiguo en la zona inferior.


De esta manera, la piedra permitió que fuera descifrado el idioma jeroglífico, algo trascendental para comprender la literatura y la sociedad del Antiguo Egipto. Y aunque no existe una traducción completa ni definitiva del texto, en 1927 Edwyn R. Bevan publicó la siguiente:


"En el reinado del joven —quien ha recibido la realeza de su padre— señor de las coronas, glorioso, que ha consolidado Egipto y es piadoso hacia los dioses, superior a sus enemigos, quien ha restablecido la vida civilizada de los hombres, señor de las Fiestas de los Treinta Años, como Hefesto el Grande; un faraón, como el Sol, el gran faraón de las regiones alta y baja, descendiente de los Dioses Filopatores, a quien Hefesto ha aprobado, a quien el sol le ha dado la victoria, imagen viviente de Zeus, hijo del Sol, Ptolomeo eterno amado por Ptah; en el noveno año, cuando Aëtus, hijo de Aëtus, era sacerdote de Alejandro…;


Los sumos sacerdotes y los profetas y los que entran en el sagrario para vestir a los dioses, y los portadores de plumas y los escribas sagrados, y todos los demás sacerdotes... estando reunidos en el templo de Menfis en este día, declararon:


Desde que reina el faraón Ptolomeo, el eterno, el amado de Ptah, el dios Epífanes Eucaristos, el hijo del rey Ptolomeo y la reina Arsínoe, dioses Filopatores, han sido muy beneficiados tanto los templos como los que viven en ellos, además de todos los que de él dependen, siendo un dios nacido de dios y diosa —como Horus, hijo de Isis y Osiris, quien vengó a su padre—, y siendo benevolentemente dispuesto hacia los dioses, ha dedicado a los ingresos de los templos dinero y grano, y ha invertido mucho dinero para la prosperidad de Egipto, y ha consolidado los templos, ha sido generoso con todos sus medios, y de los ingresos y los impuestos que recibe de Egipto una parte ha sido condonada completamente y otra reducida a fin de que el pueblo y todo lo demás sea próspero durante su reinado… ;


Ha parecido bien a los sacerdotes de todos los templos en la tierra aumentar considerablemente los honores existentes al faraón Ptolomeo, el eterno, el amado de Ptah… y se celebrará una fiesta por el faraón Ptolomeo, el eterno, el amado de Ptah, el Dios Epífanes Eucaristos, anualmente en todos los templos de la tierra desde el primero de Tot durante cinco días en los que se deben lucir guirnaldas, realizar sacrificios y los otros honores habituales; y los sacerdotes deberán ser llamados sacerdotes del Dios Epífanes Eucaristos además de los nombres de los otros dioses a quienes sirven, y su clero se inscribirá a todos los documentos formales y los particulares también podrán celebrar la fiesta y erigir el mencionado altar, y tenerlo en sus casas, realizando los honores de costumbre en las fiestas, tanto mensual como anualmente, con el fin de que pueda ser conocida por todos los hombres de Egipto la magnificencia y el honor del Dios Epífanes Eucaristos el faraón, de acuerdo con la ley."


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