Buscar

Las primeras leyes contra la homosexualidad de la historia y su influencia en el Antiguo Testamento

La homosexualidad es tan antigua como la humanidad misma, o quizás más, dado que es común en primates superiores y otros animales. Además, fue aceptada y reconocida como una forma de amor en culturas tan importantes para Occidente como la grecorromana. Sin embargo, también la homofobia posee una larga historia en la cultura. En la zona de Mesopotamia, surgieron las primeras civilizaciones de la Historia. Allí la práctica homosexual era aceptada por unos pueblos y castigada por otros.


Si nos trasladamos más de 5000 años atrás a Sumeria, la primera civilización, encontramos evidencias de no solo la existencia, sino también la aceptación general de la homosexualidad. En algunos de los escritos de la época encontrados se habla de la figura del assinu, sacerdotes-cantores de la época mesopotámica que según se asegura habrían sido homosexuales. La traducción literal de assinu sería ni más ni menos que “hombre útero” y el término era usado para referirse a aquellos hombres adultos de buena posición social y tendencias homosexuales. La estrecha relación entre la religión mesopotámica y algunas prácticas sexuales, e incluso la prostitución religiosa, hacían que, evidentemente, la homosexualidad no estuviera mal vista. En los presagios sumerios de Shumma Alu se llega incluso a asegurar que “si un hombre mantiene relaciones sexuales con un assinu quedará libre de desgracias”, lo cual nos lleva a deducir que el término tenía connotaciones positivas.

En Babilonia por ejemplo la homosexualidad también estaba a la orden del día como algo común y no estaba condenada. Hay constancia además de las prácticas homosexuales de la gran mayoría de los sacerdotes de Ishtar (diosa babilónica del amor, belleza y sexualidad) que participaban travestidos en ritos y bailes. Sin embargo, en Babilonia la prostitución masculina (a excepción de sagrada) no estaba bien vista.


En cambio sus vecinos del norte, los asirios, las cosas eran muy distintas. En Asiria no se compartía esta visión positiva sobre las prácticas homosexuales, siendo intolerantes con la homosexualidad masculina, aunque sí parece que toleraban la femenina. Durante el reinado del asirio Tiglatpileser, existían las siguientes leyes que muestran su negativa consideración social por la homosexualidad masculina que llegaban a condenar con la castración según lo encontrado en una tablilla:


Ley 19:

Si un hombre ha difamado secretamente a su amigo diciendo "He yacido con él" o ha hablado sobre él durante un litigio en presencia de otras personas, diciendo "el hombre ha yacido contigo", diciendo "Yo afirmo y te acuso", ahora si él no puede mostrar la acusación contra de él y no se le encuentra acusado, a este hombre le deben ser infligidos 50 golpes con un bastón y deberá trabajar para el rey durante un mes completo; será depilado y deberá pagar 1 talento de multa.


Ley 20:

Si un hombre ha yacido con su amigo y se prueban los cargos y se le encuentra culpable será castigado convirtiéndole en eunuco."


Estas leyes asirias son muy importantes para entender la influencia cultural que ha llegado hasta nosotros por medio de la tradición judeocristiana. La homosexualidad aparece condenada en numerosos de los textos religiosos antiguos, como el Antiguo Testamento bíblico. Se piensa que ello podría provenir de la prohibición de las relaciones homosexuales que el rey asirio Tiglatpileser I impuso en sus dominios, del cual eran vasallos los bíblicos reinos de Judá e Israel. Los expertos piensan que ante el gran expansionismo territorial que los asirios tuvieron en este período, hay que añadirle la continua demanda de soldados por lo que para que no menguaran las reservas humanas de su imperio se optó por prohibir las prácticas homosexuales con el fin de promover una alta natalidad entre sus pueblos ante la sangría de vidas humanas que las constantes guerras de Asiria demandaba.


En todo caso, la tradición hebrea reprodujo la prohibición. Luego la heredó el cristianismo, interpretando los pasajes de Sodoma y Gomorra en la Biblia como una advertencia explícita contra las relaciones en ese entonces consideradas contra natura.


Definitivamente, si algo parece claro es que el debate entorno a la homosexualidad no es ni mucho menos un tema moderno, como algunos podrían afirmar, sino que a lo largo de la historia ha estado presente en las sociedades y culturas, aunque siempre sujeto e incluso censurado por los estándares de cada momento y tradición.